Solo sabíamos que algo teníamos que hacer, que ya no soportábamos la idea de que el curso de los hechos continuara inalterado. Pudimos vivir así hasta el día de hoy y podíamos seguir así hasta siempre o hasta nunca. Pero un día nos hicimos cargo. Su génesis fue lenta, continua, escondida y por lo tanto eficaz. Tan eficaz que ya no pudimos escapar. Cuando fue tan concreto como para compartirlo, conversarlo y comprenderlo (nunca en su totalidad) ya no hubo retorno. Nos habíamos hecho cargo y ahora nuestras acciones le pertenecían a ese pensamiento.
Entonces empezamos a actuar. Planificamos el primer ataque. A un barrio, a un grupo de gente, hicimos una selección aleatoria y así fue.
Detectamos un primer problema, un primer punto de acción. Queríamos que cada uno tome postura, que se haga cargo, que mire, que sea, que sienta. Que se despierten, que despierten sus mentes.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario