Cuando las mentes se despiertan empiezan a pasar cosas extrañas. Nunca definibles en su completud ni generalizables.
Cada mente dormida en su interior tiene latente distintas cosas que al despertar estallan en todas direcciones. Surgen preguntas, lo antes naturalizado se desnaturaliza. Lo que antes era cotidiano ahora es remoto. Lo que antes era incuestionable es hoy nuestro primer objeto a interrogar. Lo que antes teníamos por verdadero e infalible hoy representa todo aquello de lo cual dudamos.
Por todo esto, las preguntas: ¿somos libres? ¿de qué somos libres? ¿quienes somos libres?
Empezamos a indagar sobre la palabra libertad, sobre su definición. A la primer conclusión que llegamos fue a que para ser libres primero debíamos ser personas y para ello desarrollarnos como tales. Necesitamos alimentarnos, tener salud, comunicarnos y todas esas cosas que en nuestra constitución afirma y reafirma con palabras muy apetecibles como el derecho de todo individuo.
El primer requisito necesario para la libertad, la mitad de la población no lo posee.
Dejemos por unos minutos de lado a esa porción de la población.
La mitad de las personas que poseemos esos derechos básicos crecemos condicionados a trabajar por el monto de dinero que alguien, por alguna razón posee en grandes cantidades. Situación que viene dada desde que nacemos y que a pesar de que "somos libres" no pudimos elegir ni cuestionar, solo aceptar.
Esta relación laboral condiciona las libertades que poseemos con una relación directamente proporcional al dinero que recibimos a cambio.
Podríamos elegir no entrar en ese mercado del trabajo, y así hacer uso de nuestra libertad de morirnos de hambre.
Otra de las supuestas libertades es la de transitar por donde queremos cuando queremos. Sin embargo tenemos miedo constantemente porque el 50% de la población que no posee los derechos básicos de un ser humano, busca de la manera que puede conseguirlos. Sumado a la cuota de violencia estimulada por un sistema que encontró el perfecto funcionamiento, el maldito capitalismo.
En definitiva la única libertad vigente es económica. Tenemos la libertad de acumular dinero. El resultado evidente de esa libertad es que algunos tengan mucho y otros nada. Y que por lo tanto se conviertan en personas no libres.
miércoles, 25 de marzo de 2009
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